Un nuevo mercado adicto
- 31 may 2017
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Las series de ficción cambian los hábitos de consumo en España
«Un capítulo más y me voy a dormir». Y así uno seguido de otro. Las series de ficción construyen un universo paralelo de evasión. Seis millones de personas piden y devoran series en España. Las televisiones de pago y las nuevas plataformas de contenido audiovisual están en auge. Han aumentado su número de suscriptores a 100 000, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La adicción a las series es real.
Si se analiza el contexto de la producción audiovisual española de 2008 hasta hoy se pueden apreciar cambios considerables debido a la crisis financiera. En 2008, la industria audiovisual de las series contaba con una producción de 17 novelas audiovisuales, según el periódico digital El Español. Con la llegada de la crisis se invirtió más en la importación de series. Era más económico adquirir un producto audiovisual extranjero que producir uno en España.
Tras siete años, en 2015 se consiguió volver a las cifras de 2008, es decir, 17 series, producidas por los canales de televisión en abierto, sin contar con las elaboradas por las cadenas de pago. La recuperación del sector era clara. Las producciones seriadas aumentaron. En el año anterior tan solo se produjeron 11 relatos audiovisuales.
En 2016, el espectador consume aún más estas narraciones audiovisuales. El Análisis Televisivo de este año demuestra que el género audiovisual predominante son las series de ficción con un porcentaje del 41’4 % consumo en las parrillas de televisión. Además, la unión en 2015 entre Movistar y Digital+, creando Movistar+, ha conseguido, en tan solo un año, que la oferta de paquetes haya aumentado y con ello el número de abonados, llegando a los 3’8 millones, según datos de la misma compañía.
Las plataformas de pago de series online han ayudado al aumento del sector de relatos narrativos. Estos soportes en línea ofrecen la posibilidad de ver una gran variedad de temporadas enteras desde el estreno a precios competitivos. Ejemplos de los nuevos negocios en auge son Netflix, que llegó a España al inicio de 2016, y HBO, que se instaló en diciembre del mismo año.
El streaming de contenidos televisivos junto con la llegada de las plataformas de consumo audiovisual son a día de hoy una alternativa a la televisión en abierto. «El TDT ya está muerto», afirma de forma rotunda Aarón Rodríguez crítico cinematográfico y seriéfilo. «Cada vez vamos a un formato más de video on demand y de plataformas específicas por pago», resume.
Netflix en el último año ya decidió con sus socios que los derechos de antena que adquiriera cuando comprara alguna producción no estarían limitados a un país, sino que podrían ser distribuidos por otros países. Aunque, según Jéssica Izquierdo, «las coproducciones que hace Netflix son producciones que adquiere y que posteriormente les pone su propio sello».
La estrategia que se está implantando de forma reciente en España, tiene tácticas y lógicas de consumo distintas. Netflix es el modelo hegemónico a nivel global. Esta compañía roza los 100 millones de suscriptores, según datos propios de la empresa. «Una de las últimas declaraciones que hicieron desde Netflix es que sus competidores ahora ya no son otras plataformas sino que es el sueño», manifiesta Jéssica Izquierdo, investigadora de la transformación de las industrias audiovisuales en la era digital. Netflix está hablando de la adición.
No son solo los adolescentes los enganchados. Los adultos también consumen contenido online a la carta. Las series no son como una película son una costumbre. Un nuevo hábito. Es entrar en la vida de otras personas, en la historia de otros. Es una nueva religión para estos adictos. Una forma de evadirse de sus problemas.
Lo que de verdad diferencia a Netflix de otros sistemas de suscripción es el prototipo de negocio y el tipo de gestión de las series de ficción. Lo curioso de este caso no es la cuota mensual, sino el elemento que le añade valor al acceso. «Es la calidad y el número de usuarios y dispositivos que puedes utilizar al mismo tiempo, es decir, la experiencia en la calidad y en el uso», certifica Izquierdo. Por otro lado, la experta afirma que Netflix rompe con la serialidad de la televisión tradicional y eso también permite construir las historias de las series con otra lógica narrativa.
Rodríguez, apunta que para que una serie de ficción triunfe se necesitan personajes bien construidos, ya que son el enganche con el espectador, un buen diseño y una buena trama. «Al final es una buena gestión de la información, es decir, controlar en cada momento qué información se le proporciona al espectador y cuál se le sugiere para los próximos capítulos», asegura Rodríguez. La estructura de las narraciones audiovisuales están calculadas para “generar preguntas y anticipar acciones dentro del espectador que están muy medidas y controladas”, concluye el crítico.
El paradigma de consumo cada vez más se va a encaminar a los sistemas de pago por contenidos audiovisuales a la carta. Los nativos digitales, piensan que Internet es un medio con encanto, confortable y con una amplia oferta de contenido por las plataformas y televisiones privadas. El poder ver contenido audiovisual cuando apetezca y cuanto se quiera es la consecuencia de que se empiece a generar adicción.
Los espectadores se alimentan de series y las series viven de los consumidores que son adictos a las novelas audiovisuales. Es un círculo vicioso que se retroalimenta. La filosofía de la gratuidad en España está descendiendo. Hoy, el espectador paga por productos de calidad y a la carta. Por tanto, el coste de la producción de las nuevas series de ficción es menor. El patrón de Netflix, está ocupando un nicho de mercado que los seriéfilos necesitaban. Los nuevos inversores de la cultura audiovisual son los adictos.
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