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Cuando todo empezó

  • 10 sept 2017
  • 3 Min. de lectura

10 de septiembre, primera noche en Bilbao. Mañana empieza la universidad. Primer día del curso, el principio del fin se podría decir, el fin de mi grado. Mañana será un día distinto, será como volver a primero de carrera. Nueva ciudad, nueva universidad, nuevos profesores, nuevos compañeros… En fin, una sucesión de nuevas cosas. Pero mi año SICUE no empezará mañana, sino que empezó mucho antes. Antes de verano.

5 de junio. Ese fue el día. Ese fue el verdadero inicio de mi año de intercambio. Recuerdo esa noche. Estaba estudiando con Celia en mi piso de Castelló para el examen de Empresa Periodística. Lo llevábamos fatal. Tan solo nos quedaban 3 exámenes para terminar tercero. Una semana de exámenes y seríamos libres.

Recuerdo que me tomé uno de tantos descansos para ir a mi habitación y revisar el móvil. Tenía unos cuantos mensajes de mis amigas agobiadas por el examen, de mis amigos del pueblo, del grupo de clase… pero fue uno el que me llamó la atención y el único que abrí. Era un privado de mi amiga Selene. Esa misma mañana habíamos estado hablando del SICUE, de que no salía la resolución definitiva. En el mensaje me decía: “¿Por qué me has dicho que no había salido lo del SICUE? Me ha entrado la curiosidad por ver las notas de los de mi carrera y en la lista más reciente he visto que estás tu en el País Vasco”. Recuerdo leer ese mensaje mil veces. No me lo creía. Después de 3 adjudicaciones estaba en el programa SICUE. Será verdad eso de que a la tercera va la vencida.

Seguidamente, entré en la página web para ver la lista definitiva. Era cierto, estaba en la lista de adjudicaciones. La resolución había salido el día 1 de junio, pero aún no habían avisado por el correo de la UJI (cosa rara). Rápidamente llamé a mis padres para darles la noticia. Fue mi madre quien cogió el teléfono. Simplemente dije: “Creo que me voy a Bilbao”. Aún sonrío al recordar el “Síííííí” de fondo de mi padre al enterarse. Obviamente, me dijeron que no me lo pensara, que lo aceptara lo antes posible, pero yo no sabía que hacer. Ya me había hecho a la idea de quedarme en Castellón.

Fueron mis amigas de la universidad las que me ayudaron a que diera el paso. Cuando volví al salón donde estaba Celia “estudiando” le comente todo lo ocurrido. Debo admitir que ahí terminó nuestra noche de estudio.

Lo comentamos en el grupo de amigas. Todas me animaban a aceptarlo. Al final fue Sara. Ella fue la que terminó de convencerme. Llevaba ya 9 meses de SICUE en Málaga y no quería volver. Con un mensaje sobre su experiencia con el que me sacó una sonrisa y casi alguna lagrimilla hizo más difícil mi decisión.

Fue ese jueves por la noche, antes del último examen, escribiendo una columna en profundidad para Géneros de Análisis y Opinión cuando terminé de decidirlo. Me iba de SICUE. Bilbao era mi destino.

A la mañana siguiente y tras el deseado fin de exámenes, empezó mi búsqueda de compañeras (mi investigación), de zona, de piso, de lugares que visitar… Recuerdo estar en el trabajo, en la oficina de turismo, y preguntar de dónde venía cada turista para las estadísticas. Si su respuesta era Bilbao y los veía receptivos (y siempre que no hubiera gente esperando), empezaba ahí un intercambio de información sobre Alcalà de Xivert y Bilbo. Cada novedad era una ilusión más por viajar. Cada lugar, un sitio por descubrir. Y así, mis ganas de vivir en Bilbao aumentaban.

Ahora, 10 de septiembre, mi anhelado deseo ha llegado. Mañana será el principio oficial. A partir de ahora, todo lo bueno está por llegar.

 
 
 

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